Emilio del Barco

La verdad de la religion, Estados Unidos, Irak, Afganistan, Israel y Palestina.

Universo Interior

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Gobernar el mundo con sentimientos viscerales y egoístas,  no puede crear un futuro sin rencores. Nuestra intervención en la Naturaleza, debería estar dirigida a perfeccionarla. No a destruirla. En nuestro propio  beneficio.

Yoga

Yoga

Ser amables con quienes tenemos cerca, personas, animales y cosas, es ecologismo interesado. Cuidando la armonía de nuestro entorno, nos cuidamos de nosotros. Que los egoístas piensen en ello. Quien goce de un mundo hermoso, que contribuya a hacerlo mejor. Todo lo que hagamos, repercute en nosotros. Bueno o malo. Nada se extingue en sí mismo. Todo deja huella.

Se ha de sembrar para recoger, esparcir para enraizar. Ha de producirse más de lo que se consume. Es la mejor forma de evitar la escasez y que otros nos quiten lo que a ellos les falta. Si maltratamos a la Naturaleza, explotándola, destruyéndola,  al final conseguiremos que ella se lo quede todo.

Ética y moral no siempre son coincidentes. Sobre todo teniendo en cuenta la enorme influencia  que, los distintos códigos morales, tienen en los pueblos religiosos. Esto no obstante, subyacen unos valores comunes a todos, en la interpretación práctica de las reglas morales. Mientras en la costumbre budista, la moral insiste en la desaparición de los deseos egoístas y el cultivo de la generosidad, la moral cristiana y, en general, la de todas las religiones surgidas de la Biblia, en su práctica diaria,  parecen obsesionadas primordialmente por los pecados de la carne. Que son mirados con cierta indulgencia por las religiones orientales.

En el Hinduismo, en general, se admiten el placer y la ganancia como obligaciones,  dentro de su contexto. Consecuente con la división de clases y sus diversas obligaciones, cada cual ha de cumplir su deber específico. El comerciante  ha de  ganar dinero, tanto como el  militar debe matar, cuando su oficio lo requiera. En el caso concreto de los hindúes, que pertenezcan a la casta de los guerreros, si no cumplen su obligación de matar al enemigo, en el campo de batalla, han de abandonar su familia y clan, limitándose en lo futuro a vivir de la limosna, como monjes mendicantes.

Los sacrificios rituales de personas, animales y plantas, estuvieron presentes en casi todas las religiones antiguas, siendo una parte importante del holocausto la cremación del objeto sacrificado. Se suponía que, al llegar los humos de la inmolación  al cielo, aplacaban la ira del Altísimo. Que sepamos, por los relatos bíblicos, en la tradición judaica, se admitía el sacrificio de los hijos. Recordemos a Isaac y su padre Abraham. Todo cambia, todo avanza.

Elemental  es, considerar que ninguna religión, al menos que conozcamos, nació como un sistema cerrado. Todas han ido evolucionando. Dando nuevo significado a verdades que dejaron,  de serlo. Cuando busques refugio,  encuéntralo dentro de ti. En tu interior llevas el Universo.

Obediencia Ciega

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Sin libertad de pensamiento, el humano deja de ser hombre libre, para convertirse en oveja de un redil. La unidad de criterio, como bien supremo a conseguir, es un cementerio de ideas.

Titeres

Títeres

Cuando se permite que un pastor guíe todos nuestros pasos, muere la iniciativa personal, único estímulo y camino para el progreso de la Humanidad. Se pueden compartir ideas, sin obedecer  órdenes de quienes pretenden representarlas. La obediencia absoluta, paralizaría el mundo. La mezcla de credos religiosos con principios  políticos, excluye, al mundo de las tinieblas, a quien no tenga la  tendencia de ser creyente obediente. La fe suprime cuanto no se encuentre dentro de ella misma. La convicción  de hallarse en posesión exclusiva  de la verdad, crea más fosos que puentes.

Donde la la obediencia  se convierte en ley suprema,  muere la creatividad y se agosta la felicidad individual; base de toda sociedad equilibrada. No puede construirse una sociedad feliz, si se oprime a sus componentes, los individuos.

El pastor sabe crear, en sus fieles corderos,  una serie de obligaciones  morales, difíciles de cumplir, pues exigen la autoinmolación de todo pensamiento disidente. Esto conduce al sumiso a un mar de dudas, sobre su propio valor, sintiendo la sensación continuada de estar siempre fallando. Lo que implica una deuda creciente con la organización a la que pertenece. Una vez se haya enraizado este sentimiento, tales organizaciones se esmeran en cultivarlo, como medio esencial para mantener al adepto siempre sometido.

No hay acción pequeña, si la intención es grande. Nada se puede juzgar aisladamente, sino embutido en sus propios antecedentes y consecuentes. La acción, en sí, tiene tanta importancia como pueda tenerla la oportunidad y propiedad de lo actuado. Cuando los rectores  morales, de cualquier religión, pretenden extender su maestría moral,  a terrenos que no tienen  que ver con la moral religiosa, sino, más bien, con la economía, la política, o las ciencias físicas, suelen representar corrientes extremadamente conservadoras. Basando su autoridad más en la imposición, que en los conocimientos. Constituyendo un freno para el progreso.

Mientras la ciencia representa un esfuerzo por aclarar dudas, la religión se vale de la certeza de lo indiscutible: la fe. Que es la anulación del pensamiento, progresista y progresivo. El camino de creación de las dictaduras, está empedrado con las cabezas de los ‘disidentes’: Aquellos que piensan por sí mismos.

Una  tendencia común en las religiones, que han sido, casi todas, fundadas por hombres, es su repetida  misoginia latente. Tanto la Biblia, en el Talmud, como El Corán o los Vedas, aclaran que, a igualdad de derechos, habrá de prevalecer la razón del hombre sobre la de la mujer. Esto se sigue reflejando en numerosas disposiciones prácticas de la vida diaria. Los enemigos de la igualdad, entre los humanos, son también enemigos de la armonía, entre pueblos. Sólo recuerdan las ofensas recibidas, intencionadas, o supuestas. Volver a las raíces, significa la confirmación de  creencias atávicas, primitivas,  y la negación del derecho a los avances, en cultura u conocimientos.

Felicidad Legítima

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Nadie puede vivir feliz en una sociedad donde los deberes son impuestos. Mientras los derechos  sean graciables. Cuando el deber es impuesto, nos convertimos en esclavos del poder. No es bueno cultivar diferencias. Ninguna base ética justifica esa negación de libertad.

Sociedad

Sociedad

La bondad es el amor a los humanos, la sabiduría su conocimiento.  Es primordial comprender que, si no se puede dar aquello de lo que se carece, para dar amor, comprensión, compasión, primero el individuo ha de amarse, comprenderse y compadecerse de sí. Un individuo, aparte de ser él mismo, es también  una parte del todo, y, como tal, un reflejo de cuanto le rodea. Receptor, transmisor, emisor, en cuanto transformador de lo que recibe. El amor genera compasión, suma de amores. La caridad, lástima. Y no es lo mismo.

La limitación a la libertad de pensamiento de los otros y a la sensación legítima de placer vital, son, simplemente, apropiaciones indebidas de voluntades ajenas. El rechazo de los prebostes a la democracia, no admitiéndose como iguales a todos, proviene de su pretensión de superioridad sobre el resto de los humanos. La negación a aceptar la vida tal como la percibimos, no puede dar origen más que a energías negativas, fuente de violencias. Donde se instale el dogmatismo hipnotizador, se fuerzan las leyes de la Naturaleza, destruyendo la armonía del individuo,  obligándole a vivir contra sus percepciones. Vivimos rodeados de dogmatismos, que cercenan, cíclicamente, la  flor de la felicidad, que sólo crece en libertad.

Las circunstancias, las personas  y las sensibilidades cambian. El placer es parte de la vida. Quien basa todas sus creencias en la negación del placer, está cercenando su alma. Pretender la felicidad en la tierra,  es algo legítimo. La felicidad individual, además de ser compatible con la colectiva, es necesaria. No sólo se puede alcanzar tras la muerte, acumulando sacrificios y prohibiciones. Es preciso buscar, encontrar y expandir la propia felicidad por el mundo cercano. Quien se sienta sacrificado, limitado, sometido por su entorno, poca felicidad podrá repartir a su alrededor.

Asociar la autoridad civil con la religiosa, acentuando la legitimación de los gobernantes,  mediante el acatamiento de un juramento religioso, otorga una dimensión al poder civil que excede  de sus potestades. La obediencia a los gobernantes debe ser racional. No puede confundirse, en modo alguno, con el sometimiento a la divinidad. De esa confusión y amalgama de poderes nace, con facilidad, el poder absoluto de los tiranos.

Las organizaciones religiosas, cuando apoyan a los gobiernos de las naciones, deberían cuidar que ese apoyo no fuese incondicional. Porque eso ha derivado, en demasiadas ocasiones, en secuelas irreversibles hacia tiranías lamentables. La historia reciente de la Humanidad está llena de ejemplos. El endiosamiento no es la exaltación del Hombre, sino su negación.  Quien se  crea superior, desprecia a sus semejantes. Los dirigentes supremos también se equivocan, supremamente. Cuando falta la autocrítica, se reprime la libertad ajena. Si  se despeña el pastor, lo sigue el rebaño.

Ciencia y Prosperidad

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La Ciencia no se impone. Se cultiva y aprende. La prosperidad futura de Norteamérica y sus satélites, parece estar  basada sobre  la victoria que obtenga en sus batallas actuales, en eso confían algunos. Aún creen que deben inspirar temor, para dominar los mercados mundiales.

Pearl Harbour

Pearl Harbour

 Las normas de vida  en Chicago, durante los años veinte, no andaban lejos de este concepto. Si, el actual gobierno americano, no da un vuelco total a su política exterior, estaríamos viendo la segunda edición de la funesta época Bush, encuadernada en seda. No se ve que el contenido  cambie mucho. África va mal. Los  que prosperan en ese inmenso continente son los dictadores.  Importante es que sean dictadores.

En vez de continuar financiando guerras, a las que no se les ve  el sesgo democrático, podrían dedicarse a  incrementar  la riqueza americana, y del mundo, financiando mejor la investigación  científica. Una cosa es segura: a mayor inversión en ciencias,  corresponde una mayor prosperidad del país inversor. Invertir en crear conocimientos, es la forma más noble de gastar dinero.  Manera que sea, siempre, productiva. A largo plazo, cuesta más mantener un soldado en guerra,  que un científico en paz.  Los cuentos de hadas son para la infancia. Ya no nos creemos  eso de que financien la guerra, para extender la democracia. Los amigos más íntimos de los presidentes americanos han sido, en demasiadas ocasiones, gobernantes con tendencias dictatoriales.

Han de asumir que los cuentos de hadas son para la infancia. Y, la primera infancia de la Humanidad, parece que se esté empezando a superar. Los gobernantes duros no enseñan a pensar, sino a obedecer.  Eso es la congelación definitiva del pensamiento creativo.  Basar la supervivencia de la cultura propia en el apoyo de los ejércitos, no es el mejor reconstituyente, sino, más bien, una forma de extinguirla, por la vía rápida.

El cultivo premeditado de la ignorancia, ha sido, durante siglos, el objetivo principal a perfeccionar en la milenaria civilización cristiana. Todo debería volver al mundo primitivo de la ignorancia, de la inocencia total,  para que triunfase plenamente la inculcación de los presupuestos de creencias, basados en el libro más premeditadamente ignorante de la historia. Debería destruirse todo el saber humano acumulado, para que las afirmaciones bíblicas pudiesen ser creídas por los ignorantes; premeditadamente fabricados en masa. A la medida de lo que necesitan las jerarquías establecidas.

La ciencia lleva milenios tratando de hacerse un camino, a través de  la ignorancia, favorecida y fomentada por las organizaciones, que viven y se alimentan  de la imposición, frecuentemente cruenta,  de sus enseñanzas improbables. Es una lucha constante para eliminar la razón, y el pensamiento razonado, del mundo. Eso llevaría, nuevamente, a la extinción de la ciencia. Como ocurrió ya, durante la expansión cristiana en la Edad Media. La Edad de las Tinieblas Mentales. Nunca hubo, otra época tan prolongada y siniestra, de retroceso en el saber, y calidad vital, del género humano. Parecían obsesionados con destruir  todo lo que fuera placentero y científico.

Dadme valor

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¡Valor, Señor¡ Dadme valor, para pedir la paz.  Para no atacar a nadie que sea más débil que yo. Porque, para hacerlo sabiéndome el más fuerte, no necesito valor. Sino cobardía y desprecio por el más débil.

Dadme Valor

Dadme Valor

Para zanjar diferencias, siempre se puede hablar. Una vez más. Indagar las razones del contrario. Conocer qué lo mantiene en su sinrazón. Y pensar si lo asiste algún derecho. Atacar cuando se está seguro de la propia victoria, no es de valientes. El fuerte también ha de serlo en sus razones. Razonar más, cuanto más fuerte se sea. Para que no quepa duda de la fuerza de la razón.

La cobardía está en la búsqueda de la impunidad.  No es más valiente el gigante que se jacta de aplastar más enanos. Solucionar problemas a cañonazos no es lo más civilizado en esta edad de razón y ciencia. Pretender gobernar el mundo con sentimientos viscerales y egoístas no puede crear un futuro sin rencores.

Intentar hacernos creer que las bombas se lanzan por amor al pueblo que las sufre, va demasiado lejos en la apreciación de nuestra idiotez. Si en algo son maestros los norteamericanos, es en el manejo de la propaganda. Pero, aún cuando Bin Laden  sea un sátrapa deleznable, digno de vivir en una mazmorra,  el mundo no tiene dudas de que esa no es la razón primaria del ataque a  Afganistán, No nos envuelvan los misiles en papel de regalo. Queremos que se vean.

Irak y Saddam Hussein  comenzaron  siendo la excusa, el envoltorio. El ataque real  va  dirigido contra las bases fundacionales de las Naciones Unidas y la Unión Europea, que pudieran ser un freno a su prepotencia. Y a las ambiciones imperiales de los admiradores de este mitómano visionario  que resultó ser el presidente norteamericano Bush, para padecimiento del mundo. Esperemos que los sucesores del nefasto presidente no sigan sus pasos.

Lo que va más lejos que las bombas que se lanzaron  sobre Bagdad, y las que caen sobre Afganistán,  es la prepotencia adquirida por una nación que parece querer desbordar sus fronteras, con unas consecuencias imprevisibles. Esta guerra es sólo un aviso a todos, para que reconozcamos la superioridad del fuerte. No ayudemos a los fuertes a engrandecerse aún más, ya pueden hacerlo por sí solos. Roma no paga  traidores. El amparo prestado en esta tarea por algunos políticos europeos, prometiendo incluso pedir impunidad a sus actos, si fuesen llevados ante el Tribunal Penal Internacional, podría significar tanto como la firma del acta de defunción de la nonata Europa Unida más la jubilación definitiva de las ineficientes Naciones Unidas.

Expansión Prioritaria

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Expandirse es el propósito de toda enseñanza, especialmente las dogmáticas. Quienes tratan de inculcar sus dogmas, ya llevan la obediencia implícita en sus enseñanzas.  Se trata de conquistar voluntades. Con  o sin resistencia. El método es, siempre, una enseñanza de arriba abajo.

Enseñanza religión

Enseñanza religión

 En la que el maestro instruye, sin aprender del alumno. Este recibe, como tarea principal,  la norma de someterse a la  autoridad prevalente de lo enseñado. No caben modificaciones. Los dogmas inculcados son como son. Al discípulo le cabe sólo aceptarlos.  Se pretende la transmisión vertical del concepto de obediencia ciega. Contra todo razonamiento. Mientras más enrevesados e improbables sean los dogmas, más obligan al rechazo de la razón. La primera condición es aceptar todo, sin opción de razonar.  Es la formación ideal para convertir, a los fieles, en  soldados sin cerebro. El concepto de disciplina militar, es un cepo para jóvenes, donde la mente queda atrapada.

Las religiones expansivas, especialidad de las monoteístas, no han tenido nunca inconveniente en seguir los caminos abiertos por sus tropas. Primero hay que debilitar, o exterminar, para luego heredar. Todos los grandes templos históricos, están construidos sobre ruinas de templos anteriores, de creencias precedentes. Los lugares santos se heredan, históricamente. La cerrazón en que viven algunos propagandistas de verdades absolutas, convierte a sus enseñantes en momias. Petrificadas  en tiempo de pretérito imperfecto. Naturaleza muerta a la  que falta el espíritu vivificador. Son víctimas y verdugos, simultáneamente.

 Nuestra historia oficial de está demasiado militarizada. Parece como si todo lo importante que hayamos hecho, a través de los siglos, se redujese a batallas, conquistas y luchas. Cualquier estudiante, externo a nosotros, no podrá sentir más que repulsión ante tamaña agresividad patria. Siempre justificada, oficialmente, con la pretendida  expansión de nuestras creencias.  Pero, no hay libre albedrío, sin libertad previa. Lo que se niega a cualquier creyente  de enseñanzas dogmatizadas. Luego, las enseñanzas no son más que un ejercicio  hipócrita de amaestramiento de la mente. Camuflado, bajo la capa de sabidurías celestiales. Creo más en el principio de compartir mis alegrías, que en el de hacer partícipe de mis penas, a quienes me rodean.  Dar amor es repartir vida. Pedir sacrificios es compartir muerte.

La inflexibilidad no suele  acompañar a los hombres inteligentes. Desde luego, no es la cualidad más apreciada en ningún  ciudadano normal. Luce mejor entre religiosos y militares. Y estos no son especialistas en producir felicidad, sino inquietudes y temores. Al fanatismo religioso, corresponde la obcecación política. El mecanismo mental de militares y creyentes dogmáticos es bastante similar. Las verdades les vienen dadas, por normas y principios inamovibles.

La mentalidad científico-filosófica, tiene otra estructura: admite cambios en su ordenación. Pues busca más la demostración y aclaración de sus conocimientos, que la afirmación, sin pruebas evidentes, de aquello que viene afirmado por las estructuras superiores  del mando.

No por estar más encumbrado se es más razonable, o se está más cerca de la verdad. Lo que sí presupone, como máxima cualidad,  es ser hábil trepador.

Dominar sin Amar

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Quien domina, no necesita amar a lo dominado. Ya se ama a sí mismo. Creyéndose, en primer lugar, merecedor de su dominio. El dominante, ante todo, es egocéntrico. Algo más que egoísta. Cree merecer lo que se apropia, más que aquellos a quienes lo expropió.

Nosferatu

Nosferatu

 Los imperios no es que amen todo. Lo quieren todo, para sí. Creen merecerlo todo, para que la suma contribuya a su propia grandeza. Sumar no es amar, es ambicionar. En ello hay tanto desprecio al pequeño, como amor a sí mismo. El pequeño sólo le sirve para acrecentar su grandeza. La suma, con amor, no es disolución en el todo, sino respeto, en la igualdad, a todos los componentes. Grandes y pequeños.

 Europa no es homogénea, pero sí tiende a ser equilibrada. Y, de ese equilibrio, se derivan ventajas para todos. Los del norte y los del sur. En la Europa Unida se ha de acentuar la tendencia hacia el macro-estado. El Parlamento europeo ha de adquirir, necesariamente,  mayor protagonismo, e irse fijando una política común hacia el exterior. No caben más que pasos adelante, sin pausa, ni marcha atrás. El equilibrio europeo no es de ahora, existía ya, pero, actualmente, lo vamos reconociendo. No somos naciones idénticas, pero sí semejantes. Nos faltaba intimidad, para explorarnos.  Nuestra fuerza como continente europeo,  está en la visión conjunta de nuestras culturas;  que han ido empapando al resto de culturas adyacentes.  Hay un poso común que nos amalgama: Grecia, Roma y el Sacro Imperio están en nuestros principios tradicionales. 

Ahora es el tiempo de los políticos dialogantes. Los beligerantes no crean uniones, sino conflictos. La concentración en nuestro continente nos permitirá avanzar,  más, en  sincronía con   nuestras sociedades. Las naciones participantes añadidas, deberían dejar explícito que no quisieran ser usadas como sicarios, comisionistas, o instrumentos de predominio comercial. Los soldados están pagando, con sus vidas, intereses  concretos de  contadas compañías multinacionales. Hay que dejar claro, a los americanos que traten de imponernos su concepto de  neoliberalismo, que, bajo la capa de la libertad y libre competencia, sabemos que venden globos vacíos: la falsa teoría de la sociedad opulenta: todos ricos.

No hay libre albedrío, sin libertad previa, ni libre competencia,  sin una fuerte base económica y una cohesión social bien arraigada. No todos los terroristas actuales usan barba, turbante y explosivos. Los más peligrosos actúan a distancia, con su peor arma: un ordenador, Internet y muy malas ideas.

Cuando, a través del predominio de ideas excluyentes, se interrumpen tiempos de razón, la decadencia está cercana. No se pueden imponer ideas, que impregnen y condicionen toda la existencia del individuo. Suena a psicosis o manía persecutoria, pero sucede. En estos momentos, de forma sistemática, las grandes potencias usan Internet para captar información de toda clase. No sólo política, sino también industrial, bancaria, o científica. Se ahorran mucho dinero y tiempo con ello. El método es perverso.  El uso posterior que se dé a ese cúmulo de información, fija su legitimidad o maldad.

Liberación Mental

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A más creencias, menos ciencia. Las organizaciones de creencias, son estructuras de poder, básicamente. Los especuladores de ideas, no se conforman con poseer las vidas de quienes se enganchan a sus cebos. Quieren poseer países. Donde puedan sentirse más  poderosos.

Ciencia y creencia

Ciencia y creencia

Si algo debemos tener bien claro, es que no se ha de buscar la verdad en otros, sino en uno mismo. La propia verdad, que surge de nuestro interior, es la válida para cada individuo. El mundo está en nosotros, como nosotros estamos en él.

El progreso científico y económico, la acumulación de bienestar por la Humanidad, comenzó cuando los hombres de ciencia pudieron liberar sus estudios de condicionamientos  mágicos, místicos y doctrinales. Los hombres religiosos tienen, implícitamente, tendencia al conservadurismo. Miran más a la herencia del pasado, que a la innovación futura. La verdad se puede ocultar, pero eso no la cambia. Su esencia permanece.

El derrocamiento de Saddam  fue, en sí y por sí, una bendición para Irak. Pero ha sido torpemente devaluado, por la zafiedad de los ocupantes. El pueblo liberado no parece disfrutar mucho con su nueva libertad. Si antes morían de hambre en un país sojuzgado, ahora nadie percibe que les vaya mejor. Sólo podemos estar seguros  que, con el bronce de  las estatuas derribadas de Saddam Hussein, nadie moldeará figuras de los líderes invasores.  Aunque, ahora, se pretenda inculcarles nuevos dogmas, en sustitución de los  anteriores. Lo que les crea  problemas añadidos de identidad y creencias.

El alma de un pueblo, como la de un individuo, siempre es singular. Allí está naciendo un nuevo mundo, con viejas raíces. La mejor intervención es dejar que nazca libremente, naturalmente. Sin cesáreas ni parteras. Sobran los dogmáticos, de todo signo. Lo que los pueblos liberados  necesitan, son legiones de científicos, que enseñen a pensar en libertad. Sin adoctrinamiento alguno. En cambio, se está produciendo una invasión de predicadores, mahometanos y cristianos, que no contribuyen  al bienestar y liberación mental del pueblo iraní, sino a incrementar su confusión y crear nuevos conflictos de identidad. En un pueblo que necesita, urgentemente, liberarse  de doctrinas autoritarias y el recuerdo de gobiernos dictatoriales. Se ha destruido una dictadura, sin liberar el país de sus consecuencias. El caos no presenta muchas ventajas sobre la dictadura.

Nunca habría revoluciones, si no se frenara la  evolución natural del pensamiento. Quien trate de evitar la libertad del pensamiento, es el mayor provocador de explosiones intelectuales. Como las que estamos viviendo actualmente, en el mundo de las religiones, convertido en un hervidero destructivo. Las religiones institucionalizadas, no son proclives a los cambios sociales. Y eso tiene consecuencias.

El alma de un pueblo necesita expandirse.  Siempre  tiene antecedentes ajenos a los de otros pueblos, que condicionan sus reacciones presentes y futuras. En el continente euroasiático, está naciendo un nuevo mundo que condicionará nuestro futuro. La mejor intervención es dejarlo que nazca. Por sí. Admiremos el proceso,  sin intervenir, como contemplamos un bello amanecer, pasmados. Sin ponerle decorados al firmamento, que no los necesita.

El signo de los grandes

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La sencillez es el signo de los grandes. Lo más natural es lo más simple. Las grandes ideas, siempre han sido sencillas. O de simplificación. Luego, los seguidores, menos grandes, las van complicando con el tiempo. Lo que resta nitidez al mensaje. Los avances siempre son relativos. La amplitud de un movimiento no se mide por sí mismo, sino con relación al punto de partida.
Lo que hace parecer que algo sea perfecto, es sólo su exactitud, su armonía, su sencillez, su naturalidad.

gandhi

gandhi

Lo natural marca la pauta. Pero, si analizamos, todo es exacto en sí, todo es natural. Todo responde a la suma total de los elementos que lo componen. Lo que hace que algo nos parezca inexacto es nuestro conocimiento incompleto de sus componentes. Es más inexacta nuestra percepción que lo percibido. Si algo hubiese de antinatural en la Naturaleza, sería un contrasentido. Lo más probable es, que nos falte la información suficiente para saber en qué parte de la Naturaleza es natural lo considerado antinatural por nosotros.
Cualquier gran hombre, de cerca, responde a los cánones humanos. No tiene cuatro ojos, ni ocho orejas. Somos nosotros, sus admiradores, quienes, desde la distancia, lo adornamos con dones extraordinarios. Gran hombre es el que ha logrado superar su propia pequeñez. Quien se desborda, hasta inundar con sus irradiaciones a quienes lo admiran. La voluntad unida de muchos, forma la gran voluntad común. El gran hombre, sabe servir de centro aglutinante. Captar vibraciones de diversas fuentes, que luego son emitidas en un solo pensamiento concentrado, sincrético, resumen y extracto de lo percibido. La unión de creencias de diversa procedencia, prescindiendo de lo accesorio, da como resultado un nuevo sistema.
La rápida expansión y percepción de las ideas, en la actualidad, acelera la acumulación de conocimientos humanos. A un ritmo, que parece comprimir la marcha de los años. Los avances científicos y tecnológicos, que antes tardaban décadas, o siglos, en difundirse, están al alcance de otros hombres de ciencia en cuestión de días, o minutos. Y esto, necesariamente, hará, cada día más, que todos seamos uno. La interdependencia global se acentúa. Esperemos que, para impulsar el proceso de unión humana, sepamos escoger ideas y personas sencillas. Sin aires huecos de grandeza, que reflejan su falsedad.

Crear Realidad

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La misión del humano sobre la Tierra, no es creer, sino  Crear. El desarrollo de la civilización, se produce  cuando, la confianza depositada en la ayuda de los espíritus, se transforma en confianza en el propio esfuerzo. La primera condición del genio creador, es confiar en sí mismo.

Machu Picchu

Machu Picchu

 Transformando, toda la acumulación de conocimiento adquirido,  en una base firme de confianza creadora.

Saber hacer que el esfuerzo humano continuado sea el productor de las mayores maravillas. Investigar, experimentar, racionalmente, de forma continua y coordinada, sin temor a prohibiciones supersticiosas, son la clave del conocimiento. Su dominio, mejora las condiciones de vida de todos los habitantes de nuestro planeta. Hoy día, el conocimiento debería ser de ámbito universal. Pero, donde la teología pide preeminencia, no hay lugar para la ciencia

Seguiría siendo preferible que, los agoreros supersticiosos, permanecieran confinados en su mundo de prohibiciones paralizantes, amargándose la vida entre ellos, sin ocasión de contaminar, con sus ideas hibernadoras, a quienes ven la vida de forma positiva y creadora.  El mundo sería mejor. Los medios de comunicación actuales, son el mejor vehículo  para difundir los avances del saber, dándoles vida. Evitando que permanezcan aislados y estériles. Retornando, eternamente, a un pasado de ‘verdades’ inexistentes.

Quienes  utilizan  la riqueza  de los pueblos, no para hacerlos  felices sino para construir monumentos en su propio honor,  esclavizando voluntades,  usan su poder moral,  para aplastar, a quienes se oponen a su voluntad totalitaria. Quien odia lo suficiente, como para mutar todo lo que toca, en una máquina de exterminio, de todo placer vital, no merece seguir vivo en la memoria de su pueblo.  Si odian el placer, ¿Por qué siguen viviendo en sus palacios refulgentes?

Quienes se dicen inspirados, por  el cielo, resultan bastante inflexibles en la defensa de  sus intereses. Los libros más ilógicos del mundo, semillero de guerras de infinitas creencias, perviven en los milenios, embotando las mentes de los pueblos. Haciendo que su nivel intelectual siga sumergido en los arcanos  de la mitología. Con esa pesada carga,  no pueden emerger al mundo lógico de las ciencias y técnicas actuales. Es una rémora que los mantiene en lo primitivo.

No se explica, que, para extender la democracia, sea necesario, primero, crear y sostener dictadores. Para hacerlos caer cuando resultan molestos. Y luego expoliar el país. Si ese fuese el paso indispensable para crear nuevas democracias, como pretenden explicarnos, casi sería preferible que dejaran vivir a los pequeños dictadores nacionales a su aire. No se haría tan evidente el traspaso continuado de acumulación de poder y riquezas a tan pocas manos.  Pues, el proceso concentrador no ha terminado. Quedan muchas batallas por librar, en todos los territorios donde se  confirme la existencia de yacimientos petrolíferos. En el Medio Oriente, casualmente,  la mayoría, dentro de la zona acotada en la Biblia,  como reserva para sus hijos preferidos. Desde el Nilo hasta el Éufrates. Esa tierra no tendrá paz en largos años. La ambicionan los depredadores. 

La misión del humano sobre la Tierra, no es creer, sino  Crear. El desarrollo de la civilización, se produce  cuando, la confianza depositada en la ayuda de los espíritus, se transforma en confianza en el propio esfuerzo. La primera condición del genio creador, es confiar en sí mismo. Transformando, toda la acumulación de conocimiento adquirido,  en una base firme de confianza creadora.

Saber hacer que el esfuerzo humano continuado sea el productor de las mayores maravillas. Investigar, experimentar, racionalmente, de forma continua y coordinada, sin temor a prohibiciones supersticiosas, son la clave del conocimiento. Su dominio, mejora las condiciones de vida de todos los habitantes de nuestro planeta. Hoy día, el conocimiento debería ser de ámbito universal. Pero, donde la teología pide preeminencia, no hay lugar para la ciencia

Seguiría siendo preferible que, los agoreros supersticiosos, permanecieran confinados en su mundo de prohibiciones paralizantes, amargándose la vida entre ellos, sin ocasión de contaminar, con sus ideas hibernadoras, a quienes ven la vida de forma positiva y creadora.  El mundo sería mejor. Los medios de comunicación actuales, son el mejor vehículo  para difundir los avances del saber, dándoles vida. Evitando que permanezcan aislados y estériles. Retornando, eternamente, a un pasado de ‘verdades’ inexistentes.

Quienes  utilizan  la riqueza  de los pueblos, no para hacerlos  felices sino para construir monumentos en su propio honor,  esclavizando voluntades,  usan su poder moral,  para aplastar, a quienes se oponen a su voluntad totalitaria. Quien odia lo suficiente, como para mutar todo lo que toca, en una máquina de exterminio, de todo placer vital, no merece seguir vivo en la memoria de su pueblo.  Si odian el placer, ¿Por qué siguen viviendo en sus palacios refulgentes?

Quienes se dicen inspirados, por  el cielo, resultan bastante inflexibles en la defensa de  sus intereses. Los libros más ilógicos del mundo, semillero de guerras de infinitas creencias, perviven en los milenios, embotando las mentes de los pueblos. Haciendo que su nivel intelectual siga sumergido en los arcanos  de la mitología. Con esa pesada carga,  no pueden emerger al mundo lógico de las ciencias y técnicas actuales. Es una rémora que los mantiene en lo primitivo.

No se explica, que, para extender la democracia, sea necesario, primero, crear y sostener dictadores. Para hacerlos caer cuando resultan molestos. Y luego expoliar el país. Si ese fuese el paso indispensable para crear nuevas democracias, como pretenden explicarnos, casi sería preferible que dejaran vivir a los pequeños dictadores nacionales a su aire. No se haría tan evidente el traspaso continuado de acumulación de poder y riquezas a tan pocas manos.  Pues, el proceso concentrador no ha terminado. Quedan muchas batallas por librar, en todos los territorios donde se  confirme la existencia de yacimientos petrolíferos. En el Medio Oriente, casualmente,  la mayoría, dentro de la zona acotada en la Biblia,  como reserva para sus hijos preferidos. Desde el Nilo hasta el Éufrates. Esa tierra no tendrá paz en largos años. La ambicionan los depredadores.